Lo demás es mar – Victoria Mil en Roxy

Migue y un clima intenso en escena“Bailar, y reflexionar un poco más sobre lo que nos pasa”, fue la síntesis que utilizó Migue -frontman de Victoria Mil- para advertir qué iba a ofrecer al público su banda esa noche, en una charlita previa al show. (Nota en la web de MB).

Lugar chico, escenario bajo, mesitas, tragos, y chicas y chicos portando looks moderniiiiisimos; adornaron el lugar e hicieron que el Roxy parezca el backstage improvisado de un video de Babasónicos cuando nadie los conocía. Un clima colorido, y -como mínimo- simpático de ver.

Con este show, Victoria Mil despidió –valga la réplica- “Están despedidos”, su último trabajo editado en 2008, para dar paso a su nuevo disco que –nos contó Migue- fue grabado en Circo Beat, y está casi listo.

Bastante más tarde de lo planeado, y con Placer –banda que ofició de telonera invitada sin pena ni gloria-, abrieron con “Resplandor”, sin dudas la clase de tema que todo rockero cool debe tener en su repertorio: el tema para chicas. Combinación adecuada entre modernoso y romanticón, dejando entre ver esto de que “ok, soy un poco duro, pero igual siento cosas”. Estribillos facilones hacen que te sepas la letra rápido y que, si te soltás un poquito, hasta le hagas la segunda con unos coritos a Migue y su pandilla.

En un mini-background podemos decir que Victoria Mil es básicamente una banda de rock, que utiliza sintetizadores y elementos del pop que la hacen más bailable y seductora en vivo. Babasónicos, durante su –extensa- época under y, dos décadas atrás, Virus con su pop de los ’80; son dos buenas referencias que ayudan a describir, al menos elementalmente, el perfil sonoro y -también estético- de esta banda porteña.

En la producción de sus discos trabajaron con referentes de la escena local como Daniel Melero (muchacho con grandes antecedentes en su currículum, como Colores Santos, discazo-super-recomendable hecho a dúo con Cerati); Adrián Dárgelos de Babasónicos (pseudo padrino artístico de Victoria) y, en su último disco fueron coproducidos por Tom Rixon, un tipo que, entre otros, trabajó con Depeche Mode. Pequeño datito que invita a dejar cualquier juicio previo de lado y evaluar la posibilidad de que estos chicos, una “escuchada” de disco se merecen. O tres (se sabe que frente a un disco nuevo, aproximadamente al completar la tercer vuelta cae la ficha mental. Recién ahí, la zona del cerebro encargada de decidir lo que te gusta -o no- declara su veredicto oficial: el mismo podrá oxcilar desde un macanudo “que copado” hasta un sintético “es una mierda”, según el caso).

El cliché de la banda de rock que en sus letras habla frenéticamente de chicas y de drogas es para Victoria Mil, una fiel descripción de sus canciones. Factor tan obvio que no molesta. Hasta diría que le queda bien. “La vagancia es sagrada”, “Drogarse es aburrido, está prohibido bailar” son frases locas que se escurren entre sus temas, formando canciones divertidas, y con un tinte feliz de “no-puedo-parar-de-jaquear-al-mundo”.

Hay en Victoria Mil un espíritu que relativiza el significado del éxito –o del fracaso-; lo que -intuyo- les permite moverse y hacer exageradamente lo que quieren. Frente a las no expectativas de un hit en la radio o de un teatro lleno, hagan lo que hagan, y resulte como resulte, para ellos, siempre va a estar bien. “No se si me gustan pero los banco”, es la sensación que da al escucharlos. Hay una intención clara en lo que hacen, y eso me gusta. Vale.

Dulces arreglitos electrónicos y frases adolescentonas como “todo el amor que tenés para dar” de su tema G 13 (ahí les dejo el videíto), hacen que todo lo freak y fanáticamente intoxicada que inicialmente promete ser esta banda en vivo, resulte tan relativo como cualquier asunto de la vida. Ellos tocan alegremente y todos, o la mayoría, movemos la cabecita y le seguimos el ritmo sin preguntar mucho más.

En un show que duró poco más de hora y media, Victoria Mil tocó temas de Están Despedidos, de Estoy bien bien bien (2005) y algún que otro (hit?) de Este cielo de estrellas caerá (2003), en una lista pareja y –por momentos- bastante parecida.

Victoria Mil es sin dudas una banda sin espaculaciones ni medidores de rating, que en vivo te invita a bailar y a sumarte al juego sin pensar si volverás a escuchar un disco de ellos alguna vez. Suficiente con que hoy resulte un lindo plan para vos. Al menos, así parece.

Yo, como quien no quiere la cosa, compro.

Y vos qué tal? Te la vas a llevar o solo andás mirando?
Mientras tanto, aquí te dejo un saludín de Migue, por si una de esas te cae bien y te convence.

Byee!

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4 Responses to “Lo demás es mar – Victoria Mil en Roxy”

  1. Mazcue says:

    Me gustó el post, transmitiste la experiencia de Victoria Mil en palabras claras. Te felicito por haber sido la ganadora del Music Bloggers.

    Hace unos minutos me enteré por medio de un mail (yo también participé), y ya te dediqué un post en mi blog: http://bit.ly/10cFyb

    Saludos!

  2. Anzu says:

    gracias por la buena onda mazcue!
    saludoss!

  3. Leandro Potroel says:

    Muy buena onda el post, te voy a robar lo de “mini-background” para toda la vida. Buenisimo lo tuyo Aranzazu.

  4. emi says:

    anzu, gracias a vos por escribir(!) . me gusta mucho tu manera de describir, muy buena onda, espero que te vaya muy bien! un beso
    Emi

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